Comunidad

Pichintún de yerbas desde casa

En este apartado encontrarás todos los elementos que nos hayáis enviado a  pichintundeyerbas@gmail.com  con los resultados de las actividades propuestas en «Pichintún de yerbas desde casa»

PROPUESTAS DE LA COMUNIDAD

Melissa Ferreira
@inspecciona

Sobre las primeras cosas que hablamos y vimos en el jardín.
Mayo, 2020.  @inspecciona

  • Día 7 de derivas en el patio .// Veo un árbol ilustrando el otoño, mientras hablamos sobre inmunidad.
  • Día 2 de registrar .// Recolecto hojas caídas que parecieran estar carbonizadas, otras con manchas rojizas. Y algunos frutos en descomposición. Fotografío, escaneo y archivo.
  • Día 5 de navegar.//  Leo foros en internet, donde se busca ayuda, se mencionan plagas y enfermedades. Se adjuntan fotos de anomalías. Les preocupa como lucen.                                

        Liquidambar: hojas achicharradas, ¿es grave? (Leer más…)

        Liquidambar no tiene buen aspecto (fotos) (Leer más…)

        Liquidambar con plaga (Leer más…)

        Liquidambar con problemas (fotos)

  • Ayer envié los registros a algunxs amigxs. [23:50, 14/5/2020] ¿Qué ves en estas imagenes? Vieron su propia piel enferma,  vieron virus y bacterias. 
  • Y algo como un Macrófago. “la función principal de los macrófagos es la de fagocitar todos los cuerpos extraños que se introducen en el organismo como las bacterias y sustancias de desecho de los tejidos”.
  • Estaba todo allí.

 


Helena Bricio
@helenishelena
«En mi casa, la mayoría de las plantas se ubican en el mismo espacio: la terraza del salón, donde desde el mediodía hasta la noche reciben toda la luz. En este espacio tenemos troncos de Brasil, palmeras, suculentas, cactus, drácenas, el lirio de la paz… Durante el confinamiento, he observado que mi atención se centraba especialmente en tres de ellas: la orquídea que le regalé a mi madre hace cuatro años, la flor de Pascua, y una palmera la cual hemos reproducido cinco veces y sigue brotando. 
He plasmado mi recorrido en tres fotografías con las que también he realizado dos collages digitales. En ellas he fotografiado a la orquídea, porque normalmente florece cada año con 4 o 5 flores, pero este año ha desarrollado 14 bulbos que se han ido abriendo poco a poco y al estar en casa he podido ver su crecimiento cada día. También he fotografiado a mi perro, porque durante este #pichintundeyerbasencasa me ha acompañado durante todo el recorrido, así que creo que él también tenía que ser protagonista del Pichintún. Junto a él está la Flor de Pascua, cuyas hojas se caen todos los años en enero o febrero, pero este año, como por arte de magia, no ha perdido casi ninguna y sigue prácticamente igual que en Navidad. En «confinamiento» se encuentra una de las palmeras que sigue brotando después de ser reproducida desde la más antigua de toda la casa, que era de mi abuela y tiene más de 40 años.
Por último, durante el recorrido ha sido muy llamativo el juego de luces y sombras que suceden en mi terraza, un juego con el que también he experimentado y un elemento que ha sido fundamental para mi durante esta cuarentena: la luz del sol, que me ha permitido poder relajarme, mejorar mi humor y observar mejor el crecimiento de los seres vivos que me rodean y a los que en otro momento no hubiese prestado la misma atención que ahora al estar en casa.»

Olga y Petu
@petunia_clark_
@o.lanuchaa

Somos una pareja que decidió buscar su propio espacio natural en el centro de una ciudad rápida como lo es Madrid. En este proyecto, nos hace especial ilusión presentaros a nuestra pequeña madriguera VILLA HOBBIT de 35m2, llena de rincones luminosos y espacios acogedores.

Si algo hemos aprendido en el confinamiento es la importancia de cuidar de tu entorno y de que eso te produzca felicidad. El simple hecho de ver brotar algo nuevo, como una idea nueva que no se volverá a repetir más en las mismas circunstancias.

El ficus; el alma de la casa, esta situado en el salón y fue el primero en llegar a nuestra familia, con él hace cuatro meses que empezamos el confinamiento, después de tres semanas se unieron el resto de plantas a lo que sería nuestro propio exploratorio.

En este recorrido hemos visto que el ficus se caracteriza por tener una simetría perfecta de rayas en sus hojas robustas, es una planta fácil de cuidar con un tallo grueso y un característico verde intenso que nos evoca su origen tropical. Al llegar al balcón de la cocina nos encontramos a la menta. Nos sorprende observar cómo crece en espiral buscando luz y cómo la forma de sus hojas redondas se debe a que están en crecimiento. Es una planta cambiante, que se transforma y se deja llevar. Junto a ella, la planta china, lo que más nos fascina es su estructura armónica, su fácil cultivo con un crecimiento lento. Nos detenemos y nos adentraos en unas hipnóticas hojas orbiculares que se elevan unas juntas con otras como si fueran pequeños platillos chinos. El cactus, el más potente de todos por sus pinchos afilados y alargados, sobre todo en la punta de la cabeza lo que le sirve para protegerse del sol, se distingue por su estructura simétrica de sus pinchos, dejando un espacio perfecto entre ellos. Las areola de los pinchos son blancas en la parte del cuerpo excepto en la parte superior del cactus que son marrones por el sol. Por último, la aloe, fue a la que mas le costo adaptarse, cuando la dejamos en el balcón vimos como sus hojas se amarilleaban debido a que le incidía mucha luz directa, entonces decidimos meterla en la cocina y a partir de ahi, pudimos ver como se adapta a nuestro entorno de forma saludable. Nos llama especialmente la atención sus manchas blancas por su temprana edad, en el que poco a poco ira perdiéndolas según vaya siendo adulta. No pasan desapercibidas sus hojas finas, elegantes y alargadas en las que sobresales pequeños pinchos.

Lo que nos aportan las plantas es sentirnos en calma y alejarnos del ritmo frenético de la ciudad. Lo más importante a destacar es lo natural que nos hacen sentir y la importancia de conservar nuestro entorno. El recorrido nos ha hecho evadirnos, desconectar del mundo exterior y observar hasta el más mínimo detalle.

Lo más apasionante de esta investigación ha sido de darnos cuenta de que cuando profundizamos en una tarea, observamos ciertas cosas que antes no podíamos apreciar por la falta de tiempo. El investigar sobre algo desconocido nos hace ver lo que tenemos en común con ellas.

Como conclusion hemos aprendido la importancia de buscar la luz y el camino correcto para crecer y observar el entorno para satisfacer las simples necesidades. Hemos visto evolucionar a seres vivos gracias a escucharles. Nuestra reflexión se basa en que todos los seres vivos necesitamos de muy pocos recursos para sobrevivir.


 

Maria Ignacia Scolari Tondreau

@solomari__/

Hola! Quería compartir mi proyecto del recorrido exploratorio por mi hogar! Decidí hacerlo en un formato de fanzine:)

Me gustó mucho realizar este recorrido ya que cambia la perspectiva en que uno mira las cosas (en este caso plantas) que quizás ya han estado mucho tiempo con nosotros. Y además agregar la posibilidad de futuras plantas que me acompañarán

Muchas gracias por darnos la instancia de poder crear en base a lo que vemos día a día! 

Saludos


 

Katherin Santamaria S.
@ktsantamariart

Al observar las plantas y ser más consciente de mi alrededor, vivo más en el presente y siento que lo natural está presente incluso en nosotros mismos. Tengo la sensación de desconectarme de lo tecnológico y reconectarme con lo natural que viene siendo la esencia nuestra, pienso en cómo la sociedad ha ido alejando y separando la naturaleza haciéndola ver como un objeto aparte. 

También me doy cuenta que, aunque siempre han estado acompañándome, no me sé sus nombres y en parte me gusta que no se cataloguen, pues me hace pensar que también nos catalogamos con nombres lo cual puede ser necesario para “cuestiones de organización” pero no somos propiamente nuestros nombres, igual pasa con las plantas. 

  • Hay un bonsai que no sabemos bien cómo se llama, pero mi papá dice que viene de la familia del caucho. Primero la tuvo mi abuelita, luego, como ella tenía muchas y se cambió de casa a apartamento, la trajeron acá y aquí se quedó. Ella florece muy de vez en cuando, unas 2 o 3 veces por año. Así que, a veces, cuando lo hace le tomamos fotos. 
  • Encontré unas fotografías que logramos tener de las últimas veces que ha florecido (2019- 2020), estos últimos años ha florecido más seguido, pues algunas de sus flores nunca abren. 

  • Ahora también la dibujo rápidamente cuando nos damos cuenta que ha florecido, ya que aflora por un día y luego se cae; si nos descuidamos (o no hay el tiempo para fijarnos), vemos sólo los pétalos caídos. Algunas de sus flores no llegan abrir y sólo caen como un botón. 

  • Cuando sus pétalos se caen y se secan, queda una especie de pegante amarillo, que, al tocarlo, y juntar los dedos, éstos se pueden pegar. 

El florecer de una planta lo relacioné con los instantes que tenemos en nuestras vidas, que pasan en un sólo momento y aveces no nos damos cuenta de ello. Vivimos de momentos efímeros, que se marchitan pero siempre se vuelve a florecer, a renacer día a día.


 

David Portius

«Nanoensayo: leyes de la naturaleza»

Por supuesto que necesito plantas, significan la disponibilidad del oxígeno que utilizo para seguir vivo. El sentido de tenerlas, de pertenencia tiene que ver con si puedo apropiarme de ellas. La verdad es que tener una planta significa aumentar la relación que mantendría con cualquier otra que está en la calle, en el campo, la pradera o un bosque… cualquier lugar con vegetación. Lo cual excluye inmediatamente un desierto que también es necesario por los equilibrios climáticos planetarios. Por supuesto, el retroceso de los bosque y la desertificación son una evidencia clara del efecto del ser humano sobre si mismo.

Fíjate como omito específicamente la palabra naturaleza. Justamente porque la cultura antropocéntrica subyacente intenta ubicar al ser humano por encima o, al menos, por fuera de la naturaleza. Como si es necesario tener que ir a buscar la naturaleza a otro lugar. Dejamos atrás la posibilidad de considerar la Tierra como el centro del universo o el Sol o nuestra galaxia para comprender que no hay centro.

¿Qué falta para dejar atrás esa necesidad extrema de considerarnos una especie «superior»? Nada tenemos de superiores, somos una especie más que si bien tiene más impactos en el resto en el corto período de tiempo que llevamos en este planeta…. es igual de susceptible a todas las leyes de la naturaleza. TODAS, porque el ser humano no está ni por encima ni por fuera de la naturaleza, es parte de ella.  Tampoco una que deba guardar a las demás, porque nuevamente caemos en la trampa de la propiedad.

La Tierra no es dueña de las plantas ni las plantas de los animales ni de los hongos o de otros microorganismos ni el ser humano de la Tierra o de cualquier otra cosa. En términos ecológicos, la energía simplemente fluye de un organismo a otro. Cuándo me como un pan, la harina viene del trigo y esa planta ha absorbido la energía del Sol. Es antropocéntrico decir que el pan me pertenece o la harina me pertenece, porque la compré para hacer el pan. O si soy un campesino, que el trigo me pertenece porque puse mi trabajo para sembrarlo y lo pondré para cosecharlo.

Es difícil renunciar a ese sentido de superioridad que podría incluso estar codificado en nuestro ADN. Sin embargo, por mucho que tratemos de autoengañarnos con la falsa sensación de control, lo que realmente manda NO son las leyes escritas o seguidas por la humanidad. La cuales, siempre pueden quebrantarse, está ocurriendo justo ahora con gente que rompe el confinamiento para reclamar por la falta de alimento. La gravedad de la Tierra seguirá siendo la misma, a menos que pierda una cantidad significativa de su masa o la gane, imposible romper esta ley de la naturaleza.

¿Qué es un espacio antihumano? Si lo respondo en la literalidad, se refiere a cualquier lugar de la Tierra. Todo lo que nos rodea puede ayudarnos o destruirnos, pero la sensación de superioridad nos impide ver que cuidar el resto del ecosistema significa cuidarnos como especie, porque estamos dentro de él. No encima ni fuera. La jardinera no me provoca ya sensaciones ni la maceta en mi ventana, se han convertido en parte del paisaje. Porque si bien pueden contribuir a mejorar mi estado de ánimo con su verdor, están lejos de ser realmente importantes en mi sobrevivencia. La ley suprema e inquebrantable de la naturaleza.


Eduardo Galvagni

@giroscopic

#RetratoTuPlanta es una acción fruto del confinamiento por Covid19 en Madrid. A partir de empezar a dibujar y pintar las plantas de mi casa, empecé a enviar mails a la comunidad de amigas para retratar alguna de sus plantas y así estar más cerca. Para esto les pido me envíen una foto frontal de una de sus plantas en maceta. Algunos mensajes llegan también con la historia de esa planta, su nombre, su carácter. Algunas llegan de muy lejos y otras de aquí mismo. Este es el resultado hasta el momento de esta acción que crece día a día.
Os animo a retratar vuestras plantas y las de vuestras amigas, dibujando, pintando, con collage o con cualquier otra técnica artística. Es un gran aprendizaje y un acto de amor con vuestras amigas y las plantas. Gracias a Mariana Garcia Guerreiro, Paula Chalkho, Ana Fenoll Gabriela Trillo, Susi Bilbao, Jessica Costilla, Aimar Arriola, Gloria Duran, Rafa Suarez, Sally Gutierrez, Virginia Villaplana, Concha y Telmo, Diego Del Pozo, Tamara Diaz Bringas, Alejandro Simon, Fernando Lopez, Martin Diez y todas las que me han enviado las fotos de sus plantas que seguiré pintando.

Opuntia de Eduardo Galvagni

Suculenta de Mariana García Guerreiro

Begonia de Paula Chalkho

Capuchina de Ana Fenoll

Orquídea de Gabi Trillo

Cretona de Susi Bilbao

Palmerita de Jessi Costilla

Geranio cítrico de Aimar Arriola

Corona de cristo de Gloria Duran

Ricino de Rafa Suarez

Anthurium de Sally Gutiérrez

Dracena marginata de Virginia Villaplana, Concha y Telmo Rey

Aeonium arboreum de Diego del Pozo

Judío errante de Tamara Díaz Bringas

Tradescantia de Alejandro Simón

Drácena de Fernando López

Orquídea de Martin Diez



Carlos Villablanca

«Recorre al hacer el recorrido hice una exploración general de ellas y vi mucha vida brotando y fluyendo constantemente
Explora al explorar comprendí que hay un renacer en cada planta o sea un volver a vivir día a día por cada semilla sembrada y cuidada con esmero
Transforma al transformar esta experiencia como proyecto yo le pondría el nombre de el despertar ya que las plantas se comunican entre sí como un todo para florecer nuevamente, mi logotipo a crear sería un árbol renaciendo del bosque y dando sus frutos con personas alrededor maravillandose de aquello es como el fruto del árbol de la vida
Comparte es necesario compartir ya que el ser humano debe tener esta conexión con las plantas porque son vida, y necesitan de su cuidado igual que nosotros los humanos»


Andrea Zúñiga

@andreazunigadelgado

«Quería compartir un fanzine que realicé al recorrer mi casa buscando diversas plantas que conviven con nosotres.  Pensé inicialmente en lugares evidentes como el jardín, pero empecé a encontrar que teníamos plantitas secas en muchos cuartos, pequeños materos en los cuartos, plantas aromáticas, medicinales y especias en la cocina; plantas destinadas a cuestiones específicas como aromatizar ciertos ambientes y plantas que tenemos en casa pero son de nuestras vecinas. «

 



Andrea Ospina
«Mi relación con las plantas antes de la pandemía  había sido ver a mi abuela regar y cuidar las que se encuentran en nuestro pequeño departamento. Cada día soy más atenta a sus detalles, sus usos (como que una de ellas es una limonaria para hacer aromáticas y no lo sabía) y sus pequeños cambios con la luz del atardecer.  También el arbol de flores amarillas que veo desde mi ventana – ¡toda la vida me ha encantado! – y que ya se que un colibrí viene visitar cada día a eso de las 3 de la tarde.
Pero he generado dos relaciones nuevas: primero, la de los alimentos, el lavado mucho más consciente me ha hecho pensar en cuales son esas plantas que me permiten hoy estar sana.Segundo, vivo frente a un parque de diversiones y nunca había caido en cuenta que tenía tantos árboles hasta la cuarentena, cuando la música, los gritos y los carros se convirtieron en fuertes vientos moviendo las hojas.»

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