Clorofila y arduinos en Laboratorio Biotecnológico

Cuarta sesión del Laboratorio Biotecnológico con UH513

Como cierre del Laboratorio Biotecnológico tuvimos la oportunidad de conocer el trabajo de Colectivo UH513 conformado por Maria Castellanos y Alberto Valverde desde España, quienes han trabajado las intersecciones entre la máquina, el ser humano y otros seres, como las plantas, en sus más recientes proyectos.


1.Nos comentaban dentro de la sesión una serie de trabajos que exploran o repiensan la noción de wearables. ¿Cómo y desde dónde se han acercado a esta interacción entre el cuerpo y la tecnología?

El cuerpo siempre ha sido un tema de investigación en mi obra, en los últimos cursos de la Licenciatura en Bellas Artes comencé a centrarme en el cuerpo y su relación con la vestimenta como segunda piel. Por otro lado, la tecnología también ha estado muy presente en mi día a día y en 2008, cuando estaba haciendo los cursos de doctorado en la Universidad de Vigo, quedé totalmente fascinada por una publicación de Sabine Seymour titulada “Fashionable Technology”; un fantástico recopilatorio de wearables desde los puntos de vista del diseño, la moda y el arte. Creo que esa publicación, y la apertura de LABoral Centro de Arte en Asturias –un centro de arte dedicado a la intersección entre arte, ciencia, tecnología y sociedad– fueron detonantes claves en mi decisión de encaminar mi investigación en esa intersección entre cuerpo y tecnología, tratando de averiguar cómo amplificar nuestras capacidades sensoriales humanas y nuestros sentidos mediante el uso de prótesis tecnológicas.

Entre tanto, en 2009, cuando estaba de lleno en ese proceso de búsqueda, comencé a colaborar con Alberto Valverde. Empezamos a trabajar como dúo artístico porque ambos estábamos interesados en esa intersección entre humanos y máquinas y, más tarde, cuando el tema de mi tesis estaba más acotado, comenzamos a trabajar también colectivamente desde la práctica artística en la creación de interfaces tecnológicas para poner sobre el cuerpo y así, de algún modo, poder amplificarlo, mejorarlo o modificar nuestros sentidos.  Abordando este tipo de obras estábamos trabajando en la intersección entre wearable y cyborgs como paradigma de amplificación corporal, pero a mí me gusta llamar a las prótesis que creamos “interfaces tecnológicas corporales”. La palabra wearable considero que es demasiado mainstream, y que suele estar relacionada con la ropa tecnológica en la que esa tecnología permanece oculta, cumpliendo alguna función. Nosotros, por el contrario, queremos integrar esa tecnología en la estética de nuestras piezas, queremos visibilizarla y mostrar que esa tecnología es la que nos ayuda a ver o amplificar cosas que los sensores naturales de nuestro cuerpo no nos permiten.

Imagen extraída de http://www.uh513.com/?/=/seccion/proyectos/entrada/symbiotic_esp

  1. Hemos visto un recorrido que ha llegado a sus últimas propuestas, que articulan el trabajo con las plantas. ¿Qué nos pueden contar de las indagaciones que han realizado en torno a estos seres?

Llevamos muchos años trabajando con plantas. Comenzamos también en 2009, en paralelo a las indagaciones acerca del cuerpo. Nos interesamos por las mediciones eléctricas de estos seres vivos, a raíz del descubrimiento de un artículo que hablaba sobre unas investigaciones rusas de los años cincuenta, donde experimentaban con plantas; cortándolas, quemándolas, etc., y midiendo cómo reaccionaban. Esto nos pareció poco respetuoso con estos seres vivos con los que cohabitamos el planeta, pero fue el punto de partida para comenzar a buscar una forma de medir cambios en las plantas. Utilizamos arduino como herramienta y comenzamos a probar diferentes métodos para poder medir lo que ocurría dentro de la planta. En una de estas pruebas cometimos un error y eso nos hizo descubrir la configuración del sensor que utilizamos actualmente. Lo que nos permite este sensor es detectar micro vibraciones eléctricas en el interior de la planta. Estas vibraciones dependen del entorno de la planta y los cambios que se producen en este, como cambios de temperatura, humedad, proximidad de personas, proximidad de otras plantas, etc. Son reacciones inmediatas a estos cambios y cada planta es diferente, y debemos de ajustar el sensor cada vez. Además, podemos ser selectivos con el input que medimos en las plantas, es decir, podemos hacer que la planta no reaccione al tacto, pero sí cuando movemos la maceta o cuando soplamos las hojas.

Utilizando este sensor como herramienta hemos realizado diferentes obras a lo largo de estos años. La primera de ellas fue “Clorofila 3.0”, un jardín en el que transformábamos los datos de estas mediciones a sonidos, más tarde “Symbiotic Interaction”, una obra en la que confluyen nuestras dos líneas de investigación: las indagaciones acerca del cuerpo y las investigaciones acerca de las plantas. En este trabajo creamos dos interfaces tecnológicas con las que tratamos de crear una relación simbiótica planta-humana, creando una relación empática e íntima con estos seres vivos.

Más tarde, en 2018, creamos “The Plants Sense”, un jardín cyborg donde plantas, humanas y máquinas cohabitan, creando un ecosistema que propicia el entendimiento entre especies. Y ya más recientemente, el último de los proyectos finalizados es “Beyond Human Perception”, 2020, donde indagamos acerca de cómo plantas y humanas reaccionan a la música en directo. En este último trabajo el resultado es la visualización de datos de forma gráfica de ambos seres vivos, con resultados sorprendentes, donde es imposible diferenciar las reacciones de una persona con las de una planta. Esto nos da mucho para pensar acerca de nuestras similitudes como seres vivos, pues quizá el problema está solo en el lenguaje.

Lo que hay de común en todas estas formalizaciones de obras con plantas es que detectamos patrones de comportamiento. Si nos quedamos contemplando la instalación de “The Plants Sense” podemos ver cómo los sonidos y movimientos de los elementos del jardín, que están controlados por las plantas, cambian a lo largo del día. Las plantas suelen estar más activas por las mañanas y más calmadas por las tardes, pero también reaccionan a eventos como corrientes de aire, presencias de personas, etc.

Todo esto nos lleva a querer investigar más acerca de estos procesos, utilizando herramientas de inteligencia artificial que nos ayuden a descifrar estos patrones, pues desde un punto de vista humano no conseguimos ir más allá. Por ello, el presente proyecto en el que estamos trabajando es “Otras Inteligencias. Diálogos interespecie planta-humana”, que cuenta con una Beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales 2020 de la Fundación BBVA en España. Con este proyecto estamos creando una red de plantas conectadas a internet en diferentes partes del planeta. La idea es tratar de averiguar si las plantas se quieren comunicar entre ellas remotamente, utilizando para ello una inteligencia artificial entrenada para tal fin. En otras palabras, estamos creando una red micelial digital que permita a las plantas comunicarse de manera remota.

Imagen extraída de http://www.uh513.com/?/=/seccion/proyectos/entrada/jardin_bionico

  1. Pudimos observar que sus procesos mezclan tecnología desde diferentes ámbitos, música, artes visuales, biología, entre otros. ¿Cómo sitúan el arte en este cruce de conocimientos y de posibilidades?

Bueno, el arte es la parte central, es nuestra vida y más aún cuando tu colega es tu pareja, como es nuestro caso. La tecnología es nuestra herramienta principal, es casi como si se tratara de nuestro pincel para la creación de nuestras piezas, pero no es la única herramienta, en cada obra incorporamos nuevas herramientas, elementos o cruces de disciplinas que nos ayudan a formalizar las piezas y a mostrar nuestras preguntas e inquietudes acerca del mundo en el que vivimos.

Imagen extraída de http://www.uh513.com/?/=/seccion/proyectos/entrada/atropico


Esta actividad forma parte del proyecto Pichintun de yerbas.
Un programa de actividades culturales que posibilita intercambiar saberes y relatos diversos a través de experiencias grupales que nos vinculan como comunidad en conexión con la naturaleza.

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