Carta de Katherine Ávalos a Yolanda Jolis

Fecha

Del 19 al 25 de abril de 2021.

Santiago de Chile, 3 febrero de 2021

Querida Yolanda:

Antes de marearte con un montón de cuestiones que tengo en la cabeza para compartir contigo, iba a comentarte que estoy respondiendo a la vez una carta de Elena Fernández-Savater, quien nació un año antes que yo, en Madrid, y que estudió también historia del arte allá en España, como yo, aquí en Santiago, en la misma Facultad de Artes en la cual trabajo, que en realidad es una unidad extensional de la Universidad, en el Museo de Arte Contemporáneo, y que no conocí sino hasta casi los veinte años: mi madre nunca me llevó de paseo cuando chica a los cordones culturales, ni mi familia era asidua a los recorridos de artes ni patrimonios, ni nunca oyeron de museos ni de artistas. Yo creo que el arte contemporáneo fue algo así como un gusto adquirido de grande. Me costó, eso sí, encontrarle gracia a este lenguaje, porque de entrada aparece indescifrable; entonces, los primeros encuentros son algo rudos, te hace sentir algo iletrada, no entender. Así me pareció de primera impresión. Qué suerte haberme desprejuiciado de todo eso y encontrar, en el fondo, potencia vital, poesía, materiales preciosos hechos de residuos, basuritas.

Pero volvamos a la carta de Elena Fernández-Savater, quien me hizo una serie de preguntas como, por ejemplo, si había estado en Madrid. Te cuento, Yolanda, que no estuve en Madrid, pero sí en Barcelona en 2019, y te conocí en ese viaje porque de hecho me las ingenié para chusmear los programas educativos del MACBA en una micropasantía. Fue algo breve, ¿te acuerdas? Yo estaba algo diferente. En realidad, fue algo así como una visita etnográfica. Fui a observar y tomar notas.  En realidad, hacía videos sobre todo lo que pasaba, porque todo me parecía estimulante, desde Jaume Plensa hasta Els nens i les nenes del barri. Me acuerdo de que uno de los últimos días de visita estuve en la presentación que hiciste a unos profesores del proyecto POSDATA; algo así, no me acuerdo bien porque no grabé esa parte, y mi memoria ya no es, como dice Pablo, mi compañero de EducaMAC.

Bueno, te cuento que, cuando te vi exponer el proyecto, me dieron muchas ganas de hacer correspondencias entre el MACBA y el MAC, o entre artistas o estudiantes de España con Chile; no sé, alguna invención de intercambio. ¿Cómo les fue con el proyecto? Me imagino lo interesante que debe haber sido para les niñes de esas escuelas. La ciudad estaba tan bonita, El Raval tan extraordinario, un cadáver exquisito… me perdía todos los días.

Siempre me ha gustado perderme, pero desde entonces, más aún. En una entrevista, Frédéric Gros dice que “andar nos enseña a desobedecer”, refiriéndose al placer de caminar. En el libro Andar, una filosofía el autor dice que caminar “no exige ni aprendizaje, ni técnica, ni material, ni dinero. Sólo requiere de un cuerpo, un espacio y de tiempo”. Me encanta eso de “caminar es mucho más que poner un pie delante del otro”, y cuando se pregunta: “¿Y si sólo se pudiera pensar bien a través de los pies?”.

Ahora bien, los autores que aborda ese libro (Kant, Rousseau, Rimbaud y Nietzsche) recorrían bosques remotos a perderse, con distintas intensidades e intenciones; pero, finalmente, lo hacían como método de concentración e inspiración. No me quería sentir turista, sólo quería adentrarme en el bosque de concreto, en los castillos, los pasajes, las ventanas, las iglesias, los skaters, las pintas.

Lástima que ya no se puede andar con esa libertad. Es extraño cómo el mundo cambió en un año. En un año y medio acá en Chile. ¿Supiste del famoso “estallido social” o —como prefiero llamarlo— “la revuelta”? Creo que fue algo tan importante como el 15-M de allá. En nuestro caso quedó consagrado como el 18-O, porque fue el 18 de octubre de 2019. Estábamos en el museo ese día, montando una sala educativa que se llamó Resonancias. Más tarde este espacio fue un lugar para pensar el museo como un eco, una caja de resonancia del «afuera». Nunca lo habíamos pensado así.

En ese trayecto me encontré con un artículo de Hartmut Rosa que publicó en El País. Allí escribía sobre las cuerdas resonantes que son las personas y los elementos no humanos y sobre cómo se sentía “interpenetrado” —parafraseando a Marcuse— de “energía libidinosa”, en su relación con el mundo. Resumiendo, decía: “necesitamos resonancia, una relación receptiva con las otras personas, pero también con la naturaleza, con nuestro trabajo y, como diría Charles Taylor, con un cosmos que tenga sentido o, quizás, que sea afirmativo”.

Conectando estas ideas-sentires, y volviendo a la maravillosa idea de andar a la que vuelve Frédéric Gros, una vez encuarentenadas en nuestras casas, ¿qué podíamos hacer con toda esa energía deambulante, esas hazañas caminantes censuradas por la tramitación de permisos Covid? Y, claro, el 2020 hubo que perdese en confinamiento, en el hogar, en vez del espacio abierto de la ciudad y los paisajes, el “gran afuera”. Al quedarme en casa, te cuento Yolanda, sentí que podía estar en silencio un tiempo. Pues, si ya no se podía salir, hubo que andar en la casa puertas adentro, y allí estaba el silencio compañero; y conocí a Fernando Pessoa, ¡qué triste no haberlo conocido antes!: “Mi alma es una orquesta secreta; ignoro cuáles instrumentos pulso y cuáles rechinan dentro de mí. Yo solo me conozco como una sinfonía”. Eso lo escribió no sabemos si su ortónimo o sus heterónimos, aunque no importa mucho quién fue.

Te hablaría de mi trabajo, pero preferí escribirte de otra manera, como ésta: parece que atravesando muchas capas de esta cebolla, como si fueras mi amiga. Nuestra colega Elena Fernández-Savater también me dejaba estas interrogantes: ¿Qué queremos y buscamos como educadorxs? ¿Qué malestares o retos encontramos o encontraremos en los procesos educativos en nuestro papel como mediadoras? ¿Qué tipo de relación tenemos con el arte y cómo transforma nuestra manera de trabajar y actuar?

Yo pienso que tal vez a la única pregunta que me aproximé en esta carta fue la última, porque las artes transformaron mi manera de trabajar y vivir, fueron un colchón para sobrevivir estos meses de angustia e incertidumbre, me ayudaron a encontrar resonancias en casi todas las cosas y mis dedos abrieron sus poros para tocar más profundamente las superficies indoor, y cuando estoy afuera me caen lagrimitas si las nubes están gordas y avanzan rápido, o si veo un caracol en el césped que no se ha cortado.

Parece que me hipersensibilicé y parece que me ha hecho bien, porque mi corazón está tranquilo y mi cabeza es como la de una niña que no para de sorprenderse con colores, ritmos, velocidades, intensidades, como el cuerpo sin órganos de Deleuze. Siempre pienso que el virus nos cambió la escala y nos hizo chiquitxs, y que tuvimos que volver al micromundo para explorar las cosas que vemos siempre, pero con ojos microscópicos, de curiosidad hacia lo invisible.

Ya para ir cerrando, te dejo las mismas preguntas que me hizo Elena, por si las puedes responder mejor que yo, porque me dan ganas de contestar que hay que hacer todo de nuevo; no sé allá, pero acá sí: refundar la educación para que aprendamos, antes que todo, antes que nada, a construir un bioceno; generar parentesco como dice la Haraway; acabar con el capitalismo y las fábricas de la infelicidad, como dice Bifo, en el país más neoliberal de América Latina. También te dejo este poema de Elvira Hernández, gran poeta, chilena, quien me reveló la idea de escritura impresionista como registro ante la crisis. Ella capturó algo, y tan bien.

Un abrazo de aquí a España,

Katherine

 

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Así van las cosas
Suman y se hacinan.
Rezuman.
Es tiempo de moscas, cucarachas, virus.
Tendré que forzar la puerta
las hojas
la tinta mental
y que puedan entrar los ángeles.

ELVIRA HERNÁNDEZ
Este poema aparece en una antología llamada “Los trabajos y los días”

Katherine Ávalos

(Santiago, 1989)

Con formación inicial en teoría e historia del arte, se ha desempeñado como trabajadora de museos, especializándose en educación y arte contemporáneo. Parte de esta trayectoria ha sido la combinación entre investigación artística, educación, museología y filosofía como enfoque estratégico en el horizonte de transformación social. Se interesa por hibridar las esferas del arte y la educación con el cotidiano sensible e hipertextual, trabajar en equipo y desplegar memoria de acciones colaborativas. Actualmente es coordinadora de la Unidad de Educación del MAC y forma parte del Cineclub San Borja.


CoRЯespondencias es un proyecto de mediación cultural, en el que se comparten experiencias de 15 mediadores de España y Chile a través del intercambio epistolar. 

Semanalmente publicaremos una carta hasta el 21 de junio.

Imagen realizada por Simón catalán ilustrando la carta de Aiskoa

Más información:

Imágen Simón Catalán

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